Durante cinco años, con buen o mal tiempo, de día y de noche, los artistas de la Tierra Pura esculpieron y pintaron los detalles ornamentales de la construcción. Ese trabajo artístico, así como la arquitectura, le confieren una espléndida apariencia a la Tierra Pura.
Los artistas butaneses y nepaleses entrenaron a los artistas de la sangha en técnicas detalladas de pintura que demandan repeticiones de la misma secuencia de pinceladas, día tras día, mes tras mes. Así, la capacidad de pintar los ornamentos requiere de una paciencia enorme, y esa paciencia brota de la fe en la visión de la Tierra Pura.
En las fotos, diferentes fases del proceso de pintura de los detalles externos.
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