Centenas de millares de mantras y oraciones se escribieron en tibetano y se catalogaron, imprimieron, enrollaron y consagraron durante tres años de esfuerzo diligente. Los habitantes de Khadro Ling y los voluntarios de la Sangha tomaron, diariamente, los votos necesarios para la preparación de los mantras.
Luego de las respectivas ceremonias de consagración, los mantras se colocaron dentro de las estatuas, desde donde generan poder sagrado y emanan bendiciones. Los mantras y los diagramas de los mandalas (korlos) en las estatuas, les proporcionan vitalidad, más allá del mero trabajo artístico.
En las fotos, miembros de la Sangha trabajando con los mantras.
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